Rosa Cruchaga de Walker

El poema recién leído tiene una doble causa de agradecimiento hacia personas que, sabiéndolo o no, fueron condimentos de su éxito. Cito puramente a mi prima Isabel Edwards, destacada en narrativa. Ella me avisó por carta (cuando los años casi 60 en Concepción) "Hay concurso de poesía. La exigencia es sólo un poema más o menos largo. Remítele a Unión de Escritores Americanos, a don Benjamín Morgado". Así lo hice y gané. Fue mi primer lauro, y a su juez lo conocí casi 20 anos después, en las tertulias de los últimos viernes en la librería Zamorano y Caperán.

La preocupación por la muerte ha sido el móvil de mis estudios particulares y extraacadémicos de teología. A veces sin ninguna coherencia investigaba en los autores de la patrística cristiana, en busca de derroteros a mi alcance, para mi salvación. Como el más influenciado por el tema de la muerte y su irreversibilidad, citaré de mi libro "Bajo la Piel del Aire" el poema "Menta".

Antes de adentrarme en el poema anunciado quiero advertir que el libro fue publicado por Nascimento y prologado por Scarpa. Pero, por sobre todo, quiero contarles que sufrí mucho mientras la suerte de ese libro se decidía. Había intervenido en su publicación el poeta Víctor Castro con Carlos Nascimento. Cuando fui a Arturo Prat, cuadra 14, a recibir la respuesta de Eliana y Carlos, yo iba nerviosa como al recibir el fallo de una biopsia. Felizmente, mi poético cáncer fue reconocidamente positivo.

MENTA
Por esta puerta de servicio
arrastrándose sobre las negras baldosas:
llegó a morirse LUTHER KING. Anteayer,
Viernes Santo de mil novecientos sesenta y ocho,
con el pecho traspasado
por una pastilla de menta.

Son heladas las mentas que congelaron a Marilyn.
Y  las que los turistas dan a las palomas:
que se hundirán, con Venecia.

Mentas heladas los ojos del Paraíso Perdido.
Las rodillas enanas del pintor de cancanes.
Y  las sienes suicidas, que ya pintaron girasoles.

Un collar de mentas partió en dos,
a una austríaca - francesa.
y de una menta hermafrodita brotaron gemelos:
el príncipe de Dublín, y su africana golondrina.

Con treinta mentas heladas
compramos la salvación. Durante otro imperio.
Y  a veces, se nubla en el cielo:
La pastilla de menta...

El tema del rendimiento personal ha sido otra obsesión de mi vida. En mi concepto, la máxima evangélica "Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos", no me favorecería, debido a mi preocupación permanente, poco confiada. Creo que si yo alcanzo ese inefable reino, sería sólo por mi adhesión a la Pasión de Cristo.

Para finalizar querría incluir el más optimista de mis poemas religiosos. Se intitula "Por encima" y pertenece al libro "Raudal".

Por encima de la aurora,
Dios dormido es de un negro inmancillable.
Con su otro infinito iluminado:
un poco, me amanezco.

De Dios tengo las mitades,
en mi mano sombreada, y la que fulge.
Nada puedo escribir sin que me falte.
Nada puedo esquivar: sin que me inunde.

           
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