Rosa Cruchaga de Walker
ENTREVISTA DE ANA MARÍA LARRAÍN
ROSA CRUCHAGA DE WALKER
UNA RÁFAGA DE AIRE FRESCO
A LA ACADEMIA CHILENA DE LA LENGUA

"Cantándole a la vida, a las cosas, a la maternidad, a la muerte, al tiempo, a Dios y a la gente,
con una sonrisa en los labios y en las manos la palabra 'asomada y esquiva',
ha entrado por ancha puerta la primera mujer a nuestra venerable Academia:
una sorpresa hecha carne, verso y sangre es Rosa Cruchaga, poeta entre poetas."

"Estoy tan contenta con nuestro reencuentro telefónico. El jueves nos veremos las caras y hablaremos harto", decía uno de los papeles que tenía en mis manos, junto a dos de sus libros de poemas.  Entretanto, yo imaginaba cómo estaría la Rosa inolvidable, con su mirada siempre abierta al asombro y a la creación, alegre como un río al bajar la montaña, nerviosa, titubeante, profunda en sus sentimientos y apreciaciones, veloz en la memoria y en el pensamiento, cándida, intocada, curiosa como un niño. ¡Y siempre dispuesta a servir!

Hoy - después de 15 años sin vernos - , instaladas en la misma sala de antaño, dejamos que la noche participe de los recuerdos y las confidencias.

Mucha agua ha corrido bajo el puente. Pero esta  Rosa es la misma de siempre. Coqueta sin querer serlo, vestida y maquillada - y peinada - a la buena de Dios, lacias las mechas cortas y chispeante su mirada, ágiles, volanderas sus pequeñas manos de trabajadora incansable. Humilde, insegura y siempre como cayendo del cielo, esta Rosa "abierta en el milagro" -así la llamó el poeta- sigue siendo hiperkinética,  divertida y encantadora en su carcajeante locuacidad, aunque ahora se vea, curiosamente, algo asustada.

LOS CARRILES DE NUESTRAS POETISAS

- ¿Qué significado le asignas a este nombramiento tuyo, que te sitúa en el sitial de una Marguerite Yourcenar en Francia y de una Carmen Conde en España?

- Bueno (masticando ansiosamente unas galletas), reconozco que, al ser yo una mujer, debo asignarle un significado diferente. ¿ Te has fijado que los hombres, por muy poetas que sean, siempre están en una disputa diferente, más homogénea?. Los valores que ellos defienden en la Academia son también muy semejantes porque, desde luego, su calidad artística es más similar. Con nosotras las mujeres ocurre algo distinto... ¡Ay, cómo te dijera! ... No quiero ser pesada... Lo que pasa es que, entre las mujeres, la calidad es más desigual y ... En algunas no sólo hay liviandad, sino, también CARRIL... ¡ Huy, qué petulante! ¿Es necesario que lo pongas asi?. (  Me mira como suplicando)

- En eso  de la liviandad estamos de acuerdo. Pero, ¿en qué sentido te parecen  "carrileras" las escritoras chilenas?

- Mira, sé que me voy a meter en la pata de los caballos, pero, si tu quieres que sea franca... (decidida). ¡ Yo veo en ella algo de carril e, incluso, de incoherencia!. Algunas ponen palabras porque les suenan bien, porque creen tener más fuerza fonética, lo cual no ocurre, por cierto, con las mejores. Aunque, ¡qué tengo yo que meterme a criticar, tampoco!

Y tú... ¿no te tientas de vez en cuando con algunos "carrilitos"  lingüísticos?

- ¿Yo? Nooo (divertidamente escandalizada). ¡Cómo se te ocurre, niña!. ¡Te prometo que jamás he puesto una palabra por afectismo, porque suene bien solamente! En eso he sido muy rigurosa. Mi mayor pecado puede haber sido la ignorancia... y el haberme contentado en algún momento con aproximaciones. ¡Pero lo he hecho sabiendo que son aproximaciones, sin engañar, me entiendes, al público! (Se queda reflexionando un instante.) ¿Será por eso que me han elegido en la Academia?...

- Esa honestidad  tuya frente al trabajo, ¿de qué manera te ha llevado a responsabilizarte ante este nombramiento?

- Bueno, yo creo que tendré que ponerme a escribir de nuevo porque, de otro modo, estaré estafando a los que confiaron en mí y dejaron afuera a otros candidatos que quizás, se podrían haber dedicado con más fuerza a este quehacer: este nombramiento significa un inmenso estímulo. ¡¡  también esto va a significar para mí una toma de timón! Me había dejado estar un poco: he estado leyendo filosofía y teología, cosa que no había hecho antes; por lo menos lo primero.

¡"DEMASIADO RELIGIOSA"... PARA SER ACADÉMICA?

-¿A qué obedece esa búsqueda?

- ¡La teología es para mí un ansia personal! ( La voz, ronca por el cigarrillo recién abandonado, se ha vuelto apasionada.) Y la filosofía me pareció el natural andamio para la teología. Porque ésta, sin una base racional para la fe, no sirve de nada. La filosofía te da las armas,¿no te parece? Y yo tenía un bache inmenso desde el colegio... ¿Sabes? (Cambiando abruptamente de tema.)Estoy un poco asustada con este asuntito de la Academia. Temo que ELLOS ( así se referirá constantemente a los académicos) me encuentren un "poquitito"... catete.

-¿Catete? ¿En qué sentido? ¿Te refieres a esa preocupación por aparecer " demasiado religiosa", según me advertiste por teléfono?

- ¡No me digas!  ¿Eso te dije? (Los ojos se le abren como platos por el espanto y luego suelta la risa.)Bueno... ¡Si! (Suspira, la voz en un hilo.) Lo que pasa es que los académicos saben un poco como soy. Saben de la inmensa preocupación religiosa que tengo y temo que me hallen demasiado catete, demasiado religiosa, siempre apuntando obsesivamente al único fin que me interesa. Oye ... ¡es que los 50 (años) no son para  echarlos al saco roto, te diré. Ahora. ...¿ahora me llevo jugando con los absolutos!

- Y cómo te ha ido en ese juego ¿Has llegado acaso a la meta?

- ¡Ay, no!. Todo eso no pasa de ser una mera intención.. Pero, ¡ supongamos que alguno crea que yo soy demasiado devota, con esa piedad un poco novenaria que detesto!. Lo que a mí me interesa aflorar es algo muy profundo. Muy profundo. Leo teología, entonces, por dos razones: para apreciar más la dignidad de Cristo y para avalar mejor mi exposición frente a los que me oyen y no me creen. Incluso .. ¿en la misma Academia! ( Risas.)

- Oye, no pretenderás hacer apostolado, proselitismo en la Academia Rosa Cruchaga...

- (Divertida con la idea.) No. en ningún caso, por Dios. La Academia ( muy seria ahora)  está "para preservar la pureza del idioma y enriquecerlo". Además, qué quieres que te diga... ¡yo creo muy poco en las conversaciones de los adultos!. Piensa que yo misma debo convertirme nueve veces al día, calcula...

NI POR UN BESO DE CLARK GABLE

- Pero... ¿de donde tanto temor a los académicos? ¿Eres muy insegura?

- ¿Sí, claro que lo soy! ¿Me vas a decir que no te habías dado cuenta? (Asombrada.)

- No , de veras. ¿Y de donde proviene esa inseguridad? En otro lugar decías saberte muy poco atractiva de chica...

- Sí, era tremendamente gorda, de veras. Y al lado de mis dos hermanas, lindas y muy dulces, yo ...ni era dulce ni me interesaba serlo.  ¡Doble pecado! ¿no? Pero me hubiera encantado, eso sí, disfrutar de los efectos que conllevan esas cualidades... ¡como tener una corte de admiradores, por ejemplo! La verdad es que yo no era en absoluto dotada físicamente, pero síi me sentía -¡qué patudez la mía!- más ingeniosa, más querible, más entretenida, ¿te das cuenta? Y me puse a pedalear en esa dirección. Y, bueno, lo que parece haber surgido como una autodefensa se transformó en lo  más positivo de mi personalidad.

-  Hay un hermoso poema tuyo que dice: " De Dios tengo las mitades/en mi mano sombreada". ¿Hasta qué punto eso corresponde a tu realidad actual?

- (Perdida la mirada en el espacio, recita, con una maravillosa voz profunda.) "Nada puedo escribir sin que me falte/nada puedo esquivar sin que me inunde". Por más que le haga el quite, El me busca... Yo tengo la sensación de que, a medias poseo la parte de Dios que corresponde a mis mezquindades. Dios está dispuesto a dárseme entero, pero yo soy la mezquina que sólo presto mi mitad. ¡Y eso! Porque tampoco se puede poseer la mitad de un infinito.

- Pero, ¿percibes de algún modo que Dios está contigo?

- ¡Ay, no sé! Pero, por lo menos, ¡le tengo muchas ganas!  (Se ríe largo rato con su risa dispareja.) De veras, siento que El está conmigo, un día más que otro, claro.

- Y esa posesión de Dios, aunque parcial, es para ti garantía de felicidad?

- ¡Ah, sí! Cuando estoy segura de tener aunque sea una racioncita de Dios, lo demás me importa un rábano. ¡Ni por un beso de Clark Gable lo cambiaría! (Risas.)

ANDAR LLORANDO POR LAS CALLES

- Pero en definitiva, Rosa, ¿eres feliz?

- Mira, quizás... creo que este año lo he sido por primera vez, quién sabe. ¡Hasta que vino ese discurso de la Academia! Haber ocupado el puesto de ese caballero (se refiere a Alone, fallecido hace unos meses), ¡qué horroroso!

- ¿Y hasta donde el dolor forma parte de ese marco de felicidad?

- El dolor... (Mirada elocuente) He tenido grandes dolores. Aunque si tú revisas mi papeleta, mi contorno de vida, no hay nada más que  una existencia realizada. ¡Oye!(Vehemente) ¡Pero es que yo...yo sufro mucho! Soy una persona muy sufriente, si tú quieres. Yo sufro por amigas, me desvelo, me desgarro por problemas de los cuales a veces ni ellas mismas se percatan.¡Soy HIPERSENSIBLE! Y eso es una desgracia. ¿Figúrate! Tú no ayudas a nadie con eso y sólo te sirve para andar llorando por las calles.

- ¿Es acaso la muerte, uno de tus temas recurrentes, la que te ha causado los más grandes dolores?

- Sí, quizás. Bueno, como yo era la menor de mi casa, siempre me tocó ver morir gente a mi alrededor. Quiero decir...nunca me tocó descubrir, propiamente, la muerte. Pero cuando mi padre murió, yo tenía 15 años. Y él era mi padre, mi amigo, mi compinche. ¿No había necesidad de hablar entre nosotros! El  .. .ESTABA ahí. Y era TODO para mucha gente, a la cual él ayudaba. Nunca olvidaré ese cortejo; tú no conociste esos funerales al paso del caballo, que tiraba la carroza.   Y ¡todos los mendigos del barrio, protegidos suyos, marchando a la cola, detrás! Algo macabro... Y cuando murió, sentí...sentí que me faltaba el sol. y que me quedaba sola con la mamá, que se manejaba estupendamente en la vida práctica, pero...¡Pero a mí se me había acabado la comunicación humana! Después...sufrí mucho con la muerte de mi tío y amigo, el poeta Juan Guzmán Cruchaga, que para mí fue la imagen de mi padre. Y .. .bueno, por eso mismo, porque la muerte puede sobrevenir en cualquier momento - ya tengo 52 años - siempre trato de estar al día y con mis cuentas claras, para juntarme con lo que echo de menos en el Más Allá. ¡Jamás me he dormido con alguna falta pendiente que requiere de confesión inmediata!

- ¿Y has tenido, Rosa, otro tipo de frustraciones?

- (Sincera y enfática.) Bueno, sí, he tenido grandes frustraciones. ¡Pero no son para publicarlas en una revista! Cierto es que, con respecto a las pautas que yo misma me he impuesto, me he quedado corta muchas veces. ¡El problema es que soy una mujer demasiado actuante! Y cometo mucho más mal que una persona que no lo sea. Porque yo... estoy más viva, cómo te dijera...Y soy MUY EXCESIVA. Supongo que eso lo descubres al verme. ¿O no? Ahora en relación con el medio ambiente y lo que éste exigía de mí... ¡creo que ha sido al revés! Siempre me sentí al tope, nunca me he quedado corta con respecto a lo que el ambiente me pedía... No así (baja la voz) frente a lo que me pedía Dios.

- Y cómo es esta etapa de la vida después de los cincuenta?

- Esta etapa de mi vida es.. ¡increíble! (Rápida.) ¡Salvo por lo de la Academia! (No termina la frase, en un acceso de risa e incontenible alegría.) ¡Nooooo Si son bromas. ( Se enjuga los ojos.) ¡Qué van a pensar los académicos!

"YO SOY ATORMENTADA"

- Sí, pero ¿para quién lo haces? ¿piensas en un lector cualquiera al escribir o lo haces, en primer término, para ti misma?

- No, no sólo escribo para mí ¡No! Yo tengo mi lector y pienso en él de todas maneras. Es un lector de mucha sensibilidad y fe. ¡Yo sé que jamás lograría conmover a un ateo!  Pero sí a personas que  andan a tientas con la fe; aunque sin intenciones proselitistas, sino más bien acompañándome a mí misma al acompañar  a otro. ¡Y se producen vínculos muy especiales! El otro día me llamó una lectora para decirme que mis poemas le habían trasmitido una paz enorme a ella y sus amigas,¿te das cuenta?... Mis lectoras son generalmente mujeres. Y algunas...¡verdaderamente fanáticas!

- ¿Y cómo puede una mujer atormentada como tú trasmitir paz en sus versos?

-  (Piensa un rato, la mano en la barbilla.)Sí, de veras, ah .. Yo soy atormentada. Pero conste que este año no lo he sido, ah... ¡si no fuera por la Academia! (Carcajadas) Pero,¿sabes tú por qué aporto a lo mejor un grano de paz en mis poemas? Por esa cuestión  de "menos por menos da más",¿te acuerdas de la regla matemática? Y ellas, las mujeres, suelen estar en un estado de soledad tal que, al ver lo que otra ha hecho a su juicio "bellamente"  - entre comillas -  sienten que un ángel guardián les ha caído del cielo.

- ¿Y qué consejos les darías a esas mujeres que aman en silencio la poesía?

- Les aconsejaría, antes que nada, hacer una vida sosegada, callada, reflexiva.
Pero también les diría que se den un tiempo diariamente para leer y que barajen dos  o tres lecturas simultáneamente, para evitar el encasillamiento y el remedo copión. ¡Leer estilos y temas diferentes es buena gimnasia mental! Y da elasticidad a la imaginación y al oficio para el momento de escribir... En cuanto a la escritura, escribir ojalá de madrugada, antes de despertar a las preocupaciones y hábitos del día; escribir con constancia, sin pulir jamás la obra antes de concederle la perspectiva de unos siete días de olvido: así se la enjuiciará con ojos sorprendentes y sorpresivos.

EL FEMINISMO ES QUEJUMBRE

-  Por qué insistes  Rosa en aparecer con tu nombre de casada? ¿Se trata de un antifeminismo consciente?

- ¡Me carga esa postura liberal en que se ponen las mujeres por el mero hecho de haber publicado un libro! ¿Me entiendes? Yo soy de Walker y tengo hijos de Walker, entonces .. ¿Y soy LO MAS ANTIFEMINISTA QUE HAY!  ¡Además, sería una ingratitud con mi sexo, porque jamás me ha perjudicado el ser mujer al contrario. ¡Incluso creo  que eso ha favorecido  mi entrada a la Academia ... Mira, yo veo en el feminismo más bien como una quejumbre por sentirse perjudicadas. Algo así como el Mito de Sísifo, como decía Simone de Beauvoir: lavar - planchar - barrer - todo igual que mañana (canturrea, con gestos de pitonisa antigua).

- Pero muchas sienten que esa es la realidad ¿no?

- Sí, eso es terriblemente real! Yo también he padecido largos años el mito de Sísifo, encadenada a una montaña inconmovible. Pero siempre hice las cosas de Sísifo pensando en otra cosa. Cuando planchaba, pensaba en una palmera que se cimbraba junto a un lago. ¡Y nunca pienso en lo que estoy haciendo!

- ¡Me imagino cuántas camisas habrás quemado con tu escapismo!

- (Se ríe a gritos.) ¡Huy, sí! Soy muy escapista; no me den la realidad. ¡O dénmela lo menos posible! Me refiero a lo cotidiano, por ejemplo, cuando suena el teléfono; siento un lanzazo en el estómago que me hace aterrizar de golpe y porrazo. ¡Aaag!

- Con tanta ensoñación, ¿te ha sido fácil hacerte de un lugar entre los poetas chilenos, en su mayoría hombres?

- No, honestamente, no ha sido fácil y he tenido que hacer  valer en mi personalidad la sencillez y el desvalimiento, como para que vean en eso algo coherente con mi ser femenino. (Se ríe.)

- ¿Y te parece, finalmente, que "los jardines del mundo te han sabido reconocer", como quería tu tío, el poeta Guzmán Cruchaga?

- ¡Sobradamente! Sobradamente. Creo que me supusieron condiciones excesivas...  ¡Ay! (Susurrando.) ¡Esta Academia...!  "

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Ana María Larraín -  Revista Carola, 1983.
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(El texto incluye los  poemas AVENIDA LA PAZ de su libro Bajo la piel del aire, pág 47,  y MESTER  DE MENESTERES, de Sobremundo, pág 71  Y una fotografía de ella con una nota al pie, que dice "Soy una dueña de casa abominable. Pero me consuelo pensando que sólo los pésimos poetas han sido buenos dueños de casa")

           
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